CV relatado de Héctor Fernández-Álvarez

Doctor en Psicología por la Universidad de San Luís (1995). Actualmente es presidente de la Fundación Aiglé, una  Organización No Gubernamental destinada a promover acciones en el campo de la salud y la educación que sirvan para mejorar la calidad de vida, organización que él mismo fundo junto a un grupo de personas en 1977.
           
El Dr. Fernández-Álvarez es Profesor Titular en la Universidad de Belgrano. Es director de diferentes Carreras de Especialización y Maestrías junto distintas Universidades de la Argentina como la Universidad de Belgrano, la Universidad Maimónides y la Universidad de Mar del Plata, y Universidades extranjeras como la Universidad Ramón Llull en España, y el Ackerman Institute for the Family y la Pacific Graduate School of Psychology, ambas en Estados Unidos. Además es Profesor Invitado de diferentes Universidades Latinoamericanas, Norteamericanas y Europeas.

Autor de distintos libros y numerosos artículos científicos. Entre los primeros podemos mencionar: Integración y Salud Mental. El Proyecto Aiglé 1977-2008 (2º edición en 2009), Fundamentos de un Modelo Integrativo en Psicoterapia (3ª edición en 2008) y Trastornos de Personalidad, publicado en 2002 junto a la Dra. Amparo Belloch. Con la Dra. ha escrito un nuevo libro sobre trastornos de personalidad que se publicará próximamente y que recoge distintos trabajos de las plumas más autorizadas en este campo.

El Dr. Fernández-Álvarez ha dedicado parte de su vida profesional a realizar investigación en psicoterapia. Entre los distintos programas de investigación llevados a cabo podemos destacar  el Estilo Personal del Terapeuta, un programa de investigación compartido en este momento con distintos equipos de investigación de distintos países y que también ha desarrollado un cuestionario de evaluación traducido a diferentes idiomas.
           
Actualmente es el Director de la Revista Argentina de Clínica Psicológica y es miembro del consejo editorial de diversas revistas científicas nacionales e internacionales.

Ha recibido distinciones y premios como el Premio Sigmund Freud otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Viena en 2002.

Dr. Héctor Fernández-Álvarez

Entrevista al Dr. Héctor Fernández-Álvarez, por Begoña Olabarría

BO: En primer lugar me gustaría expresamente agradecer, en mi nombre y en el de la Junta de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, FEAP, al Doctor Héctor Fernández Álvarez su amabilidad al aceptar esta entrevista. Muchas gracias, Héctor.

Quiero destacar que Héctor Fernández-Álvarez une a su importante trayectoria de ejercicio profesional como psicoterapeuta una extraordinaria actividad docente de máximo reconocimiento y una actividad investigadora de más de 30 años. Además es Director de la Revista Argentina de Psicología Clínica y consultor de distintas revistas científicas internacionales. Ha ocupado diferentes cargos y responsabilidades en distintos escenarios internacionales relacionados con la psicoterapia.

Creo que doblemente tenemos que agradecer a alguien de la capacidad, el nivel y la entrega del Dr. el que haya aceptado hacer esta entrevista y el que haya aceptado ser el coordinador para Latinoamérica del Anuario de Publicaciones de Psicoterapia en lengua española editado por la FEAP.  De nuevo muchas gracias, Héctor.

HFA: Para mí es un honor aceptar esta propuesta para colaborar con el Anuario.  Y además que siempre la vivencia inefable de estar haciendo acciones conjuntas entre Latinoamérica y España es para mí un sentimiento profundo.

BO: Estamos verdaderamente encantados. Quería empezar planteándote lo siguiente: con frecuencia la producción de publicaciones de psicoterapia en otras lenguas, de manera particular en inglés, y tal vez también en francés, parecería oscurecer la producción científica de psicoterapia en lengua española. El proyecto del Anuario de incorporar revistas en lengua Española de países latinoamericanos busca, precisamente, poner al alcance de los psicoterapeutas año a año un panorama que dé cuenta de la riqueza y pluralidad de lo publicado, facilitar conocimiento mutuo, contactos, intercambios y, finalmente, contribuir a presentar esta realidad en escenarios internacionales. Ahora bien, me gustaría conocer tu cualificada opinión acerca de la situación de las revistas de psicoterapia en Latinoamérica y, en general, de la producción de psicoterapia científica en ellas. Desde tu punto de vista, ¿cómo es la situación y cuáles serían los puntos fuertes y los puntos débiles de todo ello?

HFA: Perfecto, perfecto. Muy buena pregunta para comenzar, sobre todo porque el panorama actual es dual, tiene dos caras. Por un lado la psicoterapia en Latinoamérica fue siempre un campo con un desarrollo relativamente significativo en el contexto mundial, porque si la psicoterapia puede decirse que se inició en Centro Europa y en Estados Unidos, Latinoamérica fue uno de los lugares del mundo que recibió más rápidamente la influencia de estos desarrollos. Muchos de los primeros  psicoterapeutas en el mundo se trasladaron a Latinoamérica, plantando una semilla colectiva desde México hasta la Argentina y que produjo que la psicoterapia en el continente Latinoamericano  fuera fecunda.  Este movimiento se inició desde la década de 1930 y 1940 en adelante, creciendo y desarrollándose de una forma muy fértil, si lo analizamos  comparándolo con otras latitudes. Pero en los últimos 20 años la Globalización también llego a la Psicoterapia (y tiene muchas manifestaciones como la existencia de organizaciones internacionales que agrupan a psicoterapeutas de todo el mundo)
y esto lógicamente fue un factor que contribuyó más a que el desarrollo de la psicoterapia en Latinoamérica, y el desarrollo de la psicoterapia en lengua castellana en general, tuviera un impulso adicional. Yo creo que en los últimos años el desarrollo de la disciplina en nuestra región, en Iberoamérica, ha sido realmente notable. Tenemos expresiones muy interesantes, tanto en el plano teórico como en el campo de la investigación y la construcción de conocimientos. Por otro lado, es cierto que la globalización no ha venido sola, ha venido de la mano de ciertas disparidades, ciertas inequidades, ciertas desigualdades en cuanto a recursos, medios y condiciones con las que cuentan las distintas áreas y regiones del mundo. En ese sentido hay una mayor concentración de recursos en el campo de la psicoterapia en los países  anglosajones. Globalización por un lado pero, al mismo tiempo, distribución desigual de los recursos, tanto en lo que se refiere a subsidios y apoyo para la investigación como en los fondos con que se cuenta para llevar adelante programas de asistencia a gran escala, programas  de formación a gran escala, y esto también  afecta a  las publicaciones. Las publicaciones anglosajonas ocupan un porcentaje muy grande del total de la producción, por lo menos de la producción reconocida en ámbitos académicos y científicos. Sin ninguna duda, si uno mira las listas de publicaciones en nuestra disciplina que tienen mayor factor de impacto, se encontrará que son, casi con exclusividad, publicaciones anglosajonas. Entonces, existe un desarrollo mayor de la disciplina en Iberoamérica y al mismo tiempo hay esta concentración en el área de la publicación en medios anglosajones.   Con respecto a  las revistas en particular, en estos últimos 20 años -por decir un número- ha habido un interés franco en Latinoamérica por desarrollar publicaciones y si uno rastrea la cantidad de ellas que empezaron a circular, nota que hay realmente un movimiento activo y progresivo, hay un actividad realmente creciente. Al mismo tiempo, este movimiento choca con dos obstáculos vinculados con el tema de los recursos:

1) Muchas veces las publicaciones no logran sostener la continuidad de edición que es requerida para que una publicación sea bien reconocida y tenga consistencia como medio de propagación del conocimiento. Entonces hay cierta discontinuidad, hay cierta dificultad en mantener los estándares de edición que se proponen las publicaciones y eso conspira respecto a la visibilidad que pueden tener.

2) Los organismos que gerencian la calificación de las publicaciones, en virtud de las disparidades que existen, siempre tienden a privilegiar y preferenciar aquellas publicaciones que tienen más llegada, que son más accesibles, y estas son en general publicaciones anglosajonas. Tan es así que algunas publicaciones originarias de Iberoamérica, para suplir esta distancia, intentan, como modo de resolver la brecha, hacer ediciones bilingües en castellano y en inglés, lo cual en realidad, una vez más, tiene un doble filo: aumentar, tal vez, cierta capacidad de visibilidad pero al mismo tiempo alimentar que lo que vale es lo que se hace en inglés. Éste es un panorama muy general como para empezar pero creo que da más o menos en la tecla de cómo veo yo esta situación de cierta ambivalencia al evaluar el estatus de la situación.

BO: Muy interesante lo que planteas. Efectivamente, el fenómeno de la globalización ejerce un impacto con efectos diversos sobre una realidad de por sí constituida y rica con antelación. Héctor, tú eres alguien que conoce, participa y ha participado largamente de manera muy activa en diferentes organizaciones de psicoterapia tanto en Argentina, como en diversos países de Latinoamérica y en escenarios internacionales relevantes como el World Council for Psychotherapy y otros. Por tu trayectoria y también por tus trabajos como director y consultor de revistas nacionales e internacionales y por tus trabajos de investigación multicéntricos con distintos países -entre ellos España, por cierto-, por tu ejercicio de la docencia también vinculada a distintos países,  el hecho es que conoces bien  escenarios y países -Estados Unidos, Europa  y otras partes del mundo- tanto la producción en publicaciones y en investigación como el ejercicio de la misma. ¿Crees que la psicoterapia que se produce en Latinoamérica y en España alcanza por su calidad un suficiente y adecuado nivel y crees que, en su caso, tiene esa validación y ese reconocimiento? ¿Por dónde dirías tú que anda esta imagen de la psicoterapia producida en España y en Latinoamérica en los escenarios internacionales? ¿Crees que se ve colectivamente hablando?

HFA: En este punto tengo una impresión también nítida. No sé si es la verdadera pero sí es nítida. Espero que al explicarte lo que pienso al respecto suene como desapasionado lo que voy a decir, aunque hay una cuota de pasión sin duda en ello. A mi me parece que la psicoterapia -no sería, sin ninguna duda, transferible a otras disciplinas o áreas de conocimiento- de Iberoamérica es superlativa y tiene algunos desarrollos que le dan una cualidad extraordinaria de avanzar en punta en la construcción de esta disciplina y en este momento de su desarrollo. Voy a intentar explicar por qué para que no suene solamente como una cosa emocional: desde el punto de vista de la organización de los modelos, la psicoterapia en Iberoamérica tiene una tradición, como dije, bastante extensa. Por lo tanto, nosotros en nuestra región somos, psicoterapéuticamente hablando, cultos. Hay una formación de base que es sólida, hay una academia de muchas décadas y, de hecho, ha habido importantes desarrollos en el campo de las instituciones universitarias y de otros Centros de formación de posgrado que han creado cuerpos y legiones de psicoterapeutas muy sólidos, no sólo por una cuestión de cantidad sino de calidad. Tan es así que podemos tomar un ejemplo mínimo pero ilustrativo: Latinoamérica ha contribuido con algunos de sus creadores a buena parte de la producción teórica en algunos terrenos tradicionales como el psicoanálisis –por ejemplo personas que han sido  Presidentes de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Esto es un ejemplo, pero me parece que es suficientemente ilustrativo y se podría extender a otros modelos, a otras formaciones priorizantes.  Pero además, -por eso yo me atrevo a decir que la producción  en nuestra región es muy, muy importante- en virtud de como se desarrolló  la practica -ya no la construcción de modelos sino cómo se desarrollo la práctica- la psicoterapia Iberoamericana es una psicoterapia muy informada por la acción clínica, es una práctica que está muy ligada al quehacer profesional y al desarrollo de modelos aplicados. Entonces, la psicoterapia en nuestra región cuenta con una ventaja respecto a una de las cuestiones que se plantean como más en deuda en nuestra disciplina, que es la brecha que hay entre teoría y aplicaciones clínicas. Los psicoterapeutas en Latinoamérica tienen esa brecha mucho más resuelta y en ese sentido la construcción de modelos está clínicamente  muy informada. Cuando yo digo toda la región es porque cuando empecé a tener una relación más o menos regular con España, 25 años atrás, la visión que yo tenía en ese sentido de la psicoterapia española era sobre una psicoterapia que estaba muy alojada en una tradición filosófica por un lado y en una fuente experimental por otra y ambos campos estaban casi divorciados. Pero en los últimos años yo he observado un maridaje extraordinariamente fecundo, y la amalgama que ha habido entre España y Latinoamérica ha sido de doble vía y se ha producido una alimentación muy fuerte entre los dos lados del Atlántico. Hoy en día me parece que hay algo que es bastante común en esta práctica y que comparten tanto España como Latinoamérica, me refiero a una construcción de modelos más interesantes junto con un interés genuino y muy fuerte en desarrollar modelos que tengan una inervación clínica y formas de aplicación muy concretas.

BO: Muy interesante también lo que planteas. Efectivamente este anclaje en el ejercicio clínico y cómo la recepción y la vinculación en Iberoamérica, siempre en este anclaje, da cuenta de este saber fecundo.
Te quería preguntar otra cuestión más vinculada a tu obra y a tu trayectoria: me parece que tu interés por la focalidad como organizador de la psicoterapia es una constante desde tus primeras  publicaciones desde un modelo psicoanalítico en inicio, lo que junto a la relación terapéutica, la empatía como soporte y el tiempo como proceso, la acción  y las estrategias terapéuticas, me parece que son cosas que conforman elementos para una línea, una trayectoria abierta -digo abierta aquí versus cerrada, versus endogámica- que ha favorecido una concepción y valoración de una apertura a los distintos modelos en psicoterapia, y a incorporar  y a conocer elementos de otros. A ello creo que se unen tus investigaciones, en curso alguna de ellas, sobre el estilo personal del psicoterapeuta, más allá del modelo teórico-técnico del que el psicoterapeuta parte y se me ocurre que, tal vez, todo ello  determina en parte tu interesante defensa actual de un modelo integrativo. He tenido la oportunidad de seguirlo bien expresamente desde “Fundamentos de un modelo integrativo en psicoterapia”, tu obra en Paidós, ¿su última edición no sé si es del 2008?
HFA: La versión inicial fue en 1992.

BO: Sí, es la última edición la de 2008, esto es. En la editorial de Bilbao Desclée de Brouwer has publicado recientemente libro “Integración y Salud Mental”  que incluye el proyecto Aiglé -lo presentas de 1977 al 2008-. Yo diría que recoge de manera muy trabajada los ejes de tu propuesta, pero ¿podrías sintetizarlos ahora para nosotros? Y otra pregunta aquí:¿Incluirías en estos ejes o dejarías fuera al Psicoanálisis?

HFA: Yo creo que la integración en psicoterapia hace un tiempo largo que es un hecho, es una realidad en nuestra disciplina. La psicoterapia está integrada. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que, después de un periodo en que proliferaron los modelos, los psicoterapeutas hace bastante tiempo que nos dimos cuenta de que con la cantidad de desarrollos teóricos y conceptuales que habíamos elaborado cubríamos bastante bien nuestro campo y podíamos tener una miríada de abordajes que nos daban cuenta relativamente bien de lo que ocurría, no necesitábamos construir nuevos modelos teóricos. Y, de hecho, si uno echa una mirada acerca de lo que pasó en los últimos 10 ó 15 años en psicoterapia, se va a dar cuenta de que no existían tantos modelos como en la época de los 70 ó los 80 cuando apareció un modelo tras otro. Y esto es porque los psicoterapeutas tomamos conciencia de que nuestro campo ya tenia suficiente elaboración teórica y lo que necesitábamos era empezar a desarrollar otra cosa  que era ver cómo encontrar formas de aplicación que fueran más efectivas. Aumentar nuestra eficiencia ha sido y es el objetivo en estos últimos tiempos. En esta trayectoria los modelos clásicos (modelo psicodinámico, modelo humanístico-existencial, modelo comportamental y modelo sistémico) hubieran sido identificados como cuatro grandes paradigmas. Son ejes de referencia ineludibles para cualquier concepción integradora de la psicoterapia. Cualquier modelo integrativo de psicoterapia no puede eludir ninguna de estas perpectivas porque todas ellas aluden a la construcción de un campo en el que los abordajes cognitivos han venido a cumplir la tarea de soldar estas distintas perspectivas en un cuerpo unificado hacia el que estamos avanzando y que es lo que vemos, lo que avizoramos en el paisaje en el corto plazo, como una posibilidad y como un debate: ¿será posible unificar la  psicoterapia o la psicoterapia permanecerá como un campo diverso en las perspectivas? En ese sentido, el punto en donde estamos en este momento es un punto en el que la integración se ha constituido. Esos ejes clásicos todos son útiles y necesarios para entender nuestro campo.    Necesitamos un desarrollo que sea lo más  abierto posible a la diversidad y como dice un hermoso texto de Hoffman y Baumberger en las conclusiones, probablemente lo mejor que nosotros necesitamos hoy para la psicoterapia estará presente en aquel lema de 1958 del Presidente Mao Tse Tung cuando dijo: “Que florezcan 100 flores, que hayan  100 escuelas de pensamientos que  compitan”.

BO: Es como un buen epílogo. Efectivamente, uno puede constatar cada día que terminó (y fue tremenda), la guerra intermodelos que duró años. Aquello  acabó, pero no es solamente algo que quedó cerrado con un cierre de “se acabó la guerra”.  Hay este esfuerzo en donde yo creo que tu aportación, junto con algunos otros colegas psicoterapeutas iberoamericanos, como Roberto Opazo en Chile, es muy relevante en esta línea. Hay un saldo cualitativo y con trayectoria, considerando los cuatro ejes necesarios.

HFA: El terminar esa guerra, es absolutamente cierto. Y ha sido algo que ayudó muchísimo a la constitución de la psicoterapia contemporánea.

BO: Epistemológicamente parece incuestionable que los objetos de conocimiento que se repliegan cerrándose en sí mismos se instalan en una omnipotencia falsa y empobrecedora. Pero también me parece cierto que el pragmatismo resultante de la suma de eficacias, carente de referentes teórico-técnicos rigurosos en psicoterapia, abocan a un nuevo modo del cierre del conocimiento y de progreso del mismo, una especie de reduccionismo pragmático tranquilizador pero torpe. Esto me da temor porque a veces uno puede observar cómo se da en llamar ‘integrativo’ a algo que es empobrecedor y sumativo, y en lo que veo radicales diferencias respecto a las aportaciones de tu obra. ¿Qué crees que podemos hacer para evitar este tipo de riesgos en este continuum de la omnipotencia al empobrecimiento? Me gustaría destacar una cosa que tú aportas, aunque tal vez se trate de una visión parcial mía. Me resultó muy esclarecedor, muy interesante, ver que planteas que el eje de la psicopatología debe suponer un parámetro para un nuevo horizonte en los trabajos en psicoterapia y creo que se trata de un salto cualitativo, que por otra parte cuenta con viejos antecedentes. Me parece que eras tú –si no me corriges- quien indicas que ya Freud hablaba de ello como algo a considerar en el futuro. En realidad hoy la investigación clínica en psicoterapia nos viene señalando la necesidad de tomar este parámetro para la intervención, este parámetro del cuadro, del trastorno, a la hora de enfocar la investigación y también la intervención clínica. ¿Crees que éste puede ser un elemento? ¿Qué otros señalarías?  En definitiva, ¿cuáles piensas son los ejes que pueden marcar estos desarrollos como parámetros para el nuevo horizonte del que nos hablas?

HFA: Yo creo que vos decís muy bien que contar con un modelo de integración que sea sólido y consistente no implica sumar o agregar conceptos o ideas. Nada más alejado de un modelo integrativo consistente que elaborar propuestas que impliquen la mezcla o la “melange” de distintos ingredientes. Un modelo integrativo epistemológicamente sólido debe ser un modelo que tenga:

Suficiente validez teórica como para que los componentes del mismo puedan encastrarse con rigurosidad en lo conceptual y en la pirámide que requiere la articulación entre los observables y los elementos metateóricos del modelo. En ese sentido, para mí, por ejemplo, además de los que son los ejes paradigmáticos de la construcción modelística en psicoterapia que antes mencionábamos, metateóricamente me parece que la psicoterapia debe atarse a un modelo explicativo que dé cuenta de cómo el ser humano fundamentalmente opera como un sistema emergente, y no solo con esto me refiero a nivel individual sino también a nivel social y colectivo. Pero además la integración tiene otra manifestación, porque no es solo epistemológica y teórica sino que también es práctica y actitudinal. Es decir, hay cuatro niveles en los que creo se puede observar la consistencia de un modelo integrativo: lo epistemológico y lo teórico es lo que recién decíamos; los otros dos niveles son el práctico y el actitudinal. ¿En qué sentido? Desde el punto de vista práctico porque el desarrollo de la psicoterapia hoy, cuando decimos que la psicoterapia ya está integrada, es porque contamos con una serie de aportes que se han ido haciendo de distinta procedencia, por lo cual cualquier psicoterapeuta hoy en el mundo -o cualquier asociación que esté interesada en fomentar el desarrollo de la psicoterapia, cualquier organización, cualquier academia, cualquier centro académico- cuenta, cuando piensa en el fomento y el desarrollo de la psicoterapia, con una serie de herramientas integrativas que ya forman parte de nuestro saber, que ya forman parte de nuestro territorio como algo que está inervado en el territorio. Por ejemplo, nosotros hoy tenemos un modelo integrativo relacionado con los componentes que forman parte de la psicoterapia en general, que es el modelo genérico desarrollado por Orlinsky desde algo más de 20 años al que han contribuido una variada cantidad de investigadores en el mundo, es decir, tenemos una especie de atlas de la psicoterapia más allá de cualquier modelo con el que nosotros trabajamos en un campo clínico particular. Tenemos también una serie de principios genéricos acerca de cómo funciona la alianza terapéutica (cuáles son sus componentes, cómo trabajarla, cómo desarrollarla, cómo evaluarla) que atraviesa y trasciende cualquier modelo en particular. Tenemos un modelo de los estadios de cambio, como nos ha acercado Prochaska, que es perfectamente útil para saber en qué momento se encuentra un paciente en su disponibilidad para recibir una intervención psicoterapéutica (o terapéutica en general, quizás ni siquiera solamente psicoterapéutica) y eso también es un modelo transteórico. Tenemos además, más recientemente, dos grandes aportaciones que son claramente integrativas: modelos integrativos acerca del entrenamiento en psicoterapia -como el modelo de entrenamiento en habilidades de Clara Hill-; y modelos integrativos acerca de cómo es conveniente desarrollar la supervisión en psicoterapia –como el modelo de Stoltenberg-. Todas éstas son ya guías, configuran un atlas de la disciplina: la constitución de la alianza, los estadios de cambio, cómo hay que entrenar, cómo hay que supervisar. Lo que quiero decir es ya tenemos bastante para pensar, independientemente de con qué modelo específico quiera trabajar cualquier terapeuta es conveniente que todas estas referencias estén en su mente a la hora de diseñar su actividad.

Y para completar esto, hablábamos de otra perspectiva desde la que pensar un modelo integrativo, la perspectiva actitudinal.  Hablo de que cada uno de los terapeutas que esté interesado en desarrollar esta práctica acompañe su formación epistemológica, teórica y práctica con la actitud que significa estar abierto a pensar que aquello que hace hoy, probablemente mañana necesite ser retocado, pasado mañana necesite ser reformulado y pasado mañana tal vez tenga que ser totalmente modificado. Así es el progreso de la disciplina anclada en lo científico.

BO: Así es, me parece muy interesante el planteamiento epistemológico y de consideración de los distintos ámbitos que planteas.
Ahora, para finalizar, me gustaría conocer, aunque has hecho referencia a ello al inicio de manera más global, qué opinión tienes acerca de la realidad actual y del desarrollo inmediato de la psicoterapia  comprendiendo las muchas diferencias en Iberoamérica entre los muchos países que al conformarla configuran casi un continente. ¿Qué impresión tienes en esta materia de psicoterapia sobre los aspectos de la formación, la investigación, la diferencia entre países, la asistencia en psicoterapia, estos cuatro ámbitos que valoración te merecen?

HFA: Lo voy a responder en dos instancias: primero en el contexto Latinoamericano particular y, en segunda instancia, en el contexto Iberoamericano.  En los últimos 10 años, de manera progresiva y sostenida, he venido desarrollando una actividad muy intensa en el contexto Latinoamericano en actividades de formación e integramiento en muchos países a lo largo de todo el continente. De hecho hace 10 días vengo de participar en una maestría en psicoterapia en Panamá, en dos semanas voy a Guatemala, y así voy como un nómada por el continente participando de muchas actividades de postgrado, muchas de ellas en el ámbito académico y otras desarrolladas por organizaciones           profesionales. Lo que verifico año tras año con mucha alegría es que el desarrollo en muchos países ha crecido enormemente, que las nuevas cohortes que voy viendo año tras año es gente que está mucho más actualizada, tienen una formación de base más sólida. La brecha que 15 años atrás sentía muchas veces en algunos países con respecto a cuál era el estado del arte, como se suele decir, en nuestro campo, en algunos países se ha ido reduciendo o mejor dicho ha ido creciendo en todos los países en los centros de formación y en los centros de desarrollo. Es maravilloso porque no tiene tanta importancia que el lenguaje sea común porque en realidad son experiencias atravesadas por lo cultural. En cada lugar la manera en que se inerva el fenómeno clínico, la manera en que se expresan los fenómenos psicopatológicos y la manera en que es conveniente llevar adelante modos de intervención para ayudar a  la gente son diferentes, pero lo que tenemos es un lenguaje no común en este sentido sino un lenguaje compatible en el sentido de que manejamos conceptos y tenemos instrumentos y recursos de herramientas que ahí nos podemos transferir unos a otros y podemos ir aprendiendo mutuamente y eso es extraordinario. Con respecto a lo Iberoamericano yo creo que la situación es muy parecida con respecto a esto pero hay un elemento adicional que quiero marcar y que es relevante.  Me parece que durante la década 1990, durante la década pasada, empezando el siglo XXI, hubo un esfuerzo importante de acercamiento entre la psicoterapia en España y Latinoamérica que dio frutos importantísimos en muchos países y se llevaron adelante algunos proyectos de desarrollo y algunos proyectos de investigación que han sido especialmente fértiles. Igualmente surgieron cosas muy interesantes y avanzamos, de hecho, en distinto sentido.  Tú y yo compartimos la elaboración de un Anuario sobre publicaciones 10 años atrás. En los últimos tiempos yo creo que ha habido una cierta detención en el fomento de esas actividades, no han seguido creciendo suficientemente y me parece que deberíamos ayudar a darle mayor impulso, también en el intercambio entre España y Latinoamérica. Podemos extraer beneficios recíprocos de dicho intercambio y creo que la mejor manera es hacerlo fundamentalmente desarrollando proyectos multicéntricos vinculados con investigación. De hecho algunos en los que he estado vinculado han sido extraordinariamente valiosos, sobre todo el proyecto en el que estaba trabajando con Amparo Belloch (menciono éste porque me parece que es sobresaliente como idea de cómo nos podemos alimentar y trabajar comparando un programa común en dos ámbitos y realidades tan diferentes). Lo segundo es animarnos a desarrollar y consolidar programas de entrenamiento que sean conjuntos, tender a que haya más programas de formación de titulación conjunta o de curriculum comunes. Yo creo que eso ayudaría muchísimo a fluidificar  el intercambio.

BO: Bueno, reflexiones, posiciones y valoraciones interesantísimas.
Te agradezco mucho toda la dedicación y toda tu aportación de pensamiento en esta entrevista y me despido manteniendo la búsqueda de tu colaboración en el Anuario de aquí en adelante.
Muchas gracias a Héctor Fernández Álvarez y hasta otra ocasión.

HFA: Gracias Begoña, y  por supuesto que ahí estaremos trabajando codo a codo.

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